jueves, 19 de marzo de 2009

Una de mis mujeres amadas escribe desde Madrid:

Hace mucho que no sé ti, pero me imagino que has de estar de maravilla con tus 300 historias... en las que siempre estás metida. Deseo que hayas pasado un cumpleaños feliz, rodeada de tus seres queridos y de todas tus mujeres amadas que por cierto son muchas.
Te quiero mucho y te tengo muy cerca en mi corazón.

TH-V

miércoles, 18 de marzo de 2009


14 de marzo
Las llamadas previas y las post: ellas, siempre Ellas. Las mujeres de mi vida: mi madre, mis tías, mis dos hermanas. Mis amores imaginarios. Nan y Ale como cada año quieren divertirse, marcan un día sólo para ellas. Y Sarah por fin me pregunta cómo quiero festejar. Ojalá pudiera reunirme con las tres --al mismo tiempo. Disfrutar de su encanto. Eso sería genial. Pero, sólo dos se conocen y no se caen bien. Sarah es tan voluntariosa. Este año no habrá celebración en conjunto. Me haré de un espacio para cada una.
Nan llamó el viernes dos veces. Y a la tercera me encontró. Suele ser una mujer demandante. Es hermosa al igual que Ale. Ambas son mis amigas. Dos amores en el aire. Y lo saben. Lo respetan y me quieren. Sarah me ha abrazado sin temor. Ha dejado que nuestros cuerpos se unan en un abrazo fraterno. Dice que tiene algo pequeño para mí. La observo con ternura. Es fría. Distante.
Sarah saca un bolsa de regalo. Le pregunto si quiere que la abra en ese momento o lo haga después. Ella dice que no importa. La vuelvo a mirar, sé que quiere que abra la bolsa. Abro con cuidado el contenido. Un cartera. Y se lo agradezco. Le digo que tengo una de igual color. Pienso en los años que llevamos juntas. En la amistad.
Esta amistad ya suma años. Siete. De crecimiento. Cómo se transforma el deseo --esa necesidad del otro, por el otro. Fue el día a día. La cotidianidad. Fue el vacío. Fue todo eso.
Eso que me hace mirarla a los ojos. Sonreír. Y estar ahí siempre. Solidaria. La he visto llorar, ir a hacia adentro, salir otra. A veces me parece la mujer más frágil del mundo. La observo llorando y no quiero consolarla. La observo hasta que sus lágrimas terminan y ella me mira y ríe. Reímos juntas.
Sarah es la mujer a la quiero terrenalmente. No está en el aire. No hay fantasía a su alrededor. Pura realidad. Sarah es la mujer fría. Fuerte. Frágil.
Sarah desnuda mis miedos y yo los de ella. Caminamos juntas a cierta distancia: yo veo sus pasos y ella los míos. No hay sombras.
Sarah es voluntariosa como yo. Su espíritu se exalta tanto como el mío cuando las cosas no salen perfectas. Estos años hemos aprendido a ser tolerantes. A reconocer que podemos perder la cabeza pero no la amistad. Sarah, tu amistad es mi mejor regalo porque me acerca a ti, porque hemos transitado juntas ese largo camino hacia la madurez.

martes, 10 de marzo de 2009

Naa
Naa nga rini ruzá'
naa nga bi xti' xilase
Naa nga xpandá' ni zé
Guiruti' ñuuna laa,
gasti' niní' guchachi'
Naa nga ti bandá' rirá gueela'
ne ti stipi siado' guie'

Soy
Soy la sangre que da forma
soy el viento de nostalgia
Soy la sombra que se marcha
con las lágrimas de nadie
con el silencio de la iguana
Soy figura que amanece
con un silbido en las mañanas

Irma Pineda

viernes, 27 de febrero de 2009

La colección mineralógica de la UNAM está formada con muestras recolectadas por el personal del Instituto de Geología, incluye aproximadamente 5000 ejemplares. Esta colección se encuentra ordenada de acuerdo con la composición química de los minerales. Su clasificación sistemática comprende alrededor de 50 grupos de minerales. Por medio de ella es posible establecer modelos de investigación sobre usos, estructuras cristalinas y atómica, además del conocimiento que proporciona acerca de las características del territorio mexicano.
Leí esta información en una agenda universitaria, de inmediato, una enorme tristeza me invadió. Recordé una cita cancelada. Algo que pudo ser. Y fue. La ilusión. Mi torpeza emocional. Mi rubor encendido cada vez que la tenía cerca. El Deseo. La fragilidad. El puente que aparece en mis sueños. La ansiedad por cruzarlo. Por estar del otro lado.
Las piedras del cielo me dije. Sí, las meteoritas. Seguí leyendo la historia, mi historia:
La primera constancia de una caída de meteoritas se remonta al siglo V, durante las guerras del Peloponeso entre Atenienses y Espartanos, en donde cayó una gran meteorita. Sí, aquella cita tenía mucho de una gran batalla. Ya no podía continuar luchando en mi contra. Me atreví. Derroté a la otra parte de mí. Y cayó la primera piedra.
Cristobal Colón observó una lluvia en su primer viaje a América, narrándola así en su diario de navegación: "El 15 de septiembre cayó al mar un maravilloso racimo de fuego". Mi cuerpo era mar de fondo y hubo noches con luces artificiales que brillaban en lo alto. Explotaban. Descendían. Suaves. Sí, hubo un primer racimo de fuego sobre el mar. El mío.
Hasta finales del siglo XVIII se creía que las meteoritas eran producto de fenómenos de la atmósfera terrestre. En 1792, Lavoisier, explicó que esos fenómenos eran "piedras terrestres alteradas por el rayo". Ah, la razón. Mi razón. Esta que me ha ofrecido un sin fin explicaciones sobre mí misma. Esa fría experiencia que es el conocimiento. Cerré la agenda. Y la tristeza otra vez. Más honda.
Ella es real -ni siquiera puedo escribir su nombre- y cada vez que la veo, tiemblo. El rubor aparece. Y desearía cruzar el puente y estar del otro lado. ¡Dios!, ya no puedo esconderme debajo de la cama como cuando niña, ni darme la vuelta ni salir corriendo. Y los dos minutos que estoy frente a ella se vuelven una eternidad. Aquella cita la cancelé después de planearla por algunas semanas. Cancelé su posibilidad.
Piedra del cielo. Roca volcánica. Eso somos. Las dos.
Las horas
12 sep 2007
Y era mi amor que yo no conocía.

Yo me senté a su lado
sin mirarla
porque yo estaba solo
y no buscaba río ni crepúsculo,
no buscaba abanicos,
ni dinero ni luna,
sino mujer, quería
mujer para mis manos y mi pecho,
mujer para mi amor, para mi lecho,
mujer plateada, negra, puta o pura,
carnívora celeste, anaranjada,
no tenía importancia,
la quería para amarla y no amarla
la quería para plato y cuchara,
la quería de cerca, tan cerca
que pudiera morderle los dientes con mis besos,
la quería fragante a mujer sola,
la deseaba con olvido ardiente.

Ella tal vez quería
o no quería lo que yo quería,
pero allí en Martabán, junto al agua de hierro,
cuando llegó la noche, que allí sale del río,
como una red repleta de pescados inmensos,
yo y ella caminamos juntos a sumergirnos
en el placer amargo de los desesperados.

Rangoon 1927
Pablo Neruda

jueves, 26 de febrero de 2009




lo que ella ve

lunes, 16 de febrero de 2009

"El único que tiene historia es el ser humano" una breve idea que fui desarrollando a partir de la participación de mis compañeros. La profesora me miró asombrada. Pensé por un momento que estaba equivocada. Ella me pidió que siguiera hablando. Al final me felicitó. "Es el sentido del tiempo. Y en todos los años que tengo de impartir clases, nadie antes lo ha mencionado como tú, con tanta precisión". Entonces retomó mi idea y la clase continuó; otros conceptos se analizaron: autocrítica, libre albedrío y cultura. Antes de retirarnos me volvió a felicitar. Salí del salón con una extraña emoción. Incredulidad. Algo así. Fue inmediato el reconocimiento. Mi participación. Era el primer día.
Era el primer día, luego del largo proceso de selección y trámites burocráticos, de un semestre escolar donde dos terceras partes de los alumnos ingresaron en semestres previos o bien, son alumnos de otras especialidades que escogen asignaturas de derechos humanos como optativas. Los que recién ingresamos somos una minoría. Entendí entonces las miradas de los demás sobre mí. La competencia.
Susana, ayer lo único que se me quedó fue tu nombre, se refirió a mí con cierta hostilidad. De seguro eres una noña. Conoces el significado de esa palabra le pregunté. Alguien así como tú, constestó con desagrado. Sonreí. Pude imaginar la dinámica de interacción en una facultad tan conservadora como ésta. El trato despótico de los profesores. El gesto descortés del personal administrativo. Todo eso. Qué me haría pensar que mis compañeros serían amables y respetuosos. Empáticos. M me recuerda a Hugo, un niño muy enojado con la vida. Un niño al que no le gustaba que las niñas jugaran con los niños. Hugo que pateó mi estómago porque le gané. Hugo. Mi escuela primaria. M. El posgrado.
M lleva tres días observándome como si yo fuera un bicho raro: la mancha de tu mano izquierda es porque tienes hijos. Dejáme ver tu letra. Coleccionas estampitas religiosas. Tienes algo blanco en las orejas. Se ve feo. Quítatelo. A cada una de sus observaciones he agregado información: la escamación es una dermopatía. Psoriasis. Nada que pueda contagiarse. El salón es pequeño. La distancia no existe. La proximidad asfixia.
Bitácora de una estudiante
dh 18-21

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Vivo en Amsterdam 62. Bis.