viernes, 27 de junio de 2008

Nan
Una tal Nan me ha devuelto el ánimo morboso. La sigo desde todos los ángulos posibles. Mi vista es frontal. Mis ojos se clavan en su cuello. Son dos órbitas imantadas a un tallo suave. Una caricia instántanea cuando articula mi nombre. Entonces ella atrapa con sus labios mis ojos y los besa. Es Nan quien desvela mi sueño. La mirada oblicua cuando su cuerpo-fantasma desaparece en el aire. La fiebre me hunde en una pesadilla perversa: muerdo su piel, trituro sus cuerdas hasta dejar de oír un nombre. La sangre inunda mi garganta. Despierto. Dos caracoles atraviesan mi cuerpo. Lentos. Mis ojos extraviados la persiguen "Nan, Nan, Nan".

domingo, 6 de abril de 2008

Tan lejos, tan cerca

Asistimos a un bautizo. Y mientras retiran los platos semivacíos y sirven el postre, mi hermano reparte estampitas entre los familiares lejanos --primos, tíos, etcétera, etcétera--. La imagen: mi padre. El perfil de un hombre barbado. Recio. La mirada. Lejana. Inalcanzable. (Esa fotografía ya revelaba tu secreto: la oscuridad de tus ojos)

Foto en blanco y negro
sin fecha

Ay Papá, si vieras! si vieras en lo que tu imagen se ha convertido. La renovada presencia que te convierte ya en un santo. El santo familiar de nuestros rezos. ¡Válgame Dios!
Y a ti, Padre Santo, dame la paz necesaria para amar a mis hermanos. Y aceptar lo que irremediablemente no puedo cambiar. Amén.
--sbc

lunes, 18 de febrero de 2008

un constante aleteo de pájaros negros
una tinta que escurre del cielo
mi cabeza
un globo de pensamientos
(tóxicos)
a punto de reventar/se

un constante perderse en la negritud/
una mancha que ha invadido mi cerebro
:célula amorfa, troncal
una sola que reproduce este dolor

mi cabeza
un globo reventado

aire

una tinta que escurre del cielo
negro negro negro
a Abraham y Jen
estos días no terminan
surcan mi mente de ideas mortales
estos días no terminan
muerdo el borde de las uñas largas y sucias
muerdo el dedo índice (de mi mano izquierda como si fuera la derecha)
es mía y no la reconozco
"¡estos días no terminan!" grita mi garganta
contengo por segundos la respiración
aspiro aspiro aspiro

ya nada puede salir
estoy vacía
--sbc

jueves, 7 de febrero de 2008

Este largo después:
Soñé contigo, estabas a mi lado como siempre, no recuerdo bien si yo lloraba pero tú estabas ahí como sigues en mi corazón.
Lo anterior:
(...) solo el recuerdo de mi niña Susy que se sentaba a mi lado para verme llorar, no sé si me comprendía pero sí me entendía y eso era suficiente; no sé si me escuchaba o sólo me oía pero ahí estaba conmigo a mi lado, siendo mi cómplice en esos días como hoy en que no sé qué me pasa ni cómo me siento sólo sé que quiero llorar.
THV-B desde Madrid
--sbc

jueves, 31 de enero de 2008

durante muchos días estuve ausente. Ausente de todo. Vi pasar las últimas horas de mi padre que agonizaba. Vi sus ojos buscando respiro. Sí. Esa última mirada. Y sé. Lo supe siempre. Él amaba la vida. Estar vivo. Respirar. Toqué su mano izquierda. Sangraba. Borbotones. Fluían. La vida. Su vida quería salir. Irse. Nunca supe del dolor. Su dolor. Era un hombre colosal. Lo supe siempre. Infranqueable. Misterioso.
Mamá. Tu llanto ahogado. Tu espalda. Una piedra.
Mamá. Te vi desfallecer con él.
Mamá. Tu Esposo. El hombre colosal. Cerró los ojos.
Mamá. Tu rostro ausente es también el mío.
Y todos encendimos velas. Antes, corrí hacia ti padre. Besé tu frente. Y luego, no supe. No quise saber/Vi pasar todo. El llanto ajeno. Lloraban. El mundo era otro. Una contradicción. Familiares como hormigas iban y venían a tu alrededor. Alguien se detuvo frente a mi madre. Preguntó por tu cuerpo. Por el final de un cuerpo que ya no era tuyo, pero del que tú dispusiste. Cenizas.
El cielo celeste. Frío. Te recibió.
Una noche. La última. Noviembre.
Andrés Bautista Santos
Y desde entonces cuento los días al revés
transito el umbral de los años en que solías tomarme de tu mano. Íbamos juntos. El camino era mío. Nuestro. Cada escena de mi infancia te pertenece. Tu autoridad. Tu castigo. La indiferencia.
El silencio.
Este silencio que se renueva con tu ausencia.
Andrés Bautista Santos. El hombre colosal. Cerró los ojos.
Tengo tu mirada. La última.
Tu silencio.
--sbc
(muda,
ensangrentada, la cabeza
arrancada se atraganta ahora
al hablar otra lengua;

como en un
largo sueño reprimido,
ni tartamudeante y torcida
ordalía)

un niño
irlandés llora en la escuela
al repetir su inglés.
Después de cada desacierto

El preceptor
marca otro tajo
en la tabilla
colgada del cuello

como un cencerro
de vaca, menea
de chivo descarriado.
Farfullar y trastabillar

Avergonzado
las sílabas alteradas
de tu propio nombre;
vagar tristemente a casa

y encontrar
que la ahumada anchura del hogar de tus padres
se va tornando ajena:

en la cabaña
y el campo, todavía
hablaron la lengua antigua.
No puedes saludar a nadie.

Que te crezca
una segunda lengua
es humillación tan cruel
como nacer dos veces.

Decenas más tarde
el habla del nieto de ese niño
tropieza con las sílabas
perdidas de un viejo orden

Una lengua injertada
John Montagne
trad. Nair María Anaya Ferreria

--sbc

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Vivo en Amsterdam 62. Bis.