8 minutos
Cuando papá falleció, la tristeza comenzó a dibujarse en cada gesto familiar. Era una tristeza compartida. Fue también la primera ocasión que vi llorar a mi hermano. Su rostro seco se humedeció. Vi caer dos líneas verticales. Dos lágrimas. Apartir de entonces su cabello tomó un color grisáceo. A veces se rapta y luego aparece esa extraña aura blanca alrededor de su cabeza. Parece un monje vestido de atleta subiendo la montaña. Un hombre místico.
*
Papá también tenía un cuerpo atlético y a diferencia de mi hermano, nunca lo vi llorar.
*
Los primeros días el hombre místico nos llevó a caminar a la montaña. Alrededor de árboles de pino. Una presa. La Brockman. Nada nos confortaba. Evitábamos las miradas. Las propias, nos provocaban llanto. Las ajenas, compasión. Deseábamos estar lejos. Muy lejos.
*
El hombre místico decidió una mañana ir a Querétaro. Viajar. Yo estaba deprimida. Mamá también. Y las otras, mis hermanas. Sólo hacia falta despertar para volver a la cama. Nadie quería salir del dolor. Hacia Frío.
*
El hombre místico y mis hermanas alrededor de mi madre. Una de ellas se pelea por sentarse a su derecha, a su izquierda; el sitio exacto no importa, quieren toda la atención de mamá. Y ella dice: "Susy, junto a mí". Y entonces como junto a ella en silencio mientras mis hermanos hablan, hablan y hablan. El hombre místico ordena el segundo platillo, mis hermanas lo secundan y mi madre los observa. Ella no pide nada. Sólo dice: "Susy, tu café ya se enfrió. Pide otro caliente". Y yo sólo miro a mi mamá.
*
Cuando papá falleció. El hombre místico y mis hermanas trataron de proteger a mamá del dolor. De un dolor nuevo. Y yo no sabía cómo alguien puede proteger a otro de algo así. Sentí miedo. Y busqué entonces el cobijo de mi madre. La busqué a ella para que me protegiera de eso. De todo eso.
*
De todo eso que deja la muerte.
*
Mamá hemos transitado juntas estos casi nueve meses. Te he visto ir hacia dentro de ti y salir fuerte. Amorosa.
*
Mamá y yo caminamos juntas. Siempre invariablemente me toma de la mano como cuando niña. Su mano y la mía son una. Ahora suelo ir cada domingo a misa con ella. Comulgamos. Oramos. Vivimos.
*
Mamá me pide que le tome fotografías a las flores que ha plantado. Geranios. Rosas. Claveles. Girasoles. Fotografías de nuestra casa.
*
Mamá me besa, me abraza y me bendice cada que regreso a la ciudad.
*
El hombre místico corre por la montaña. Mis hermanas salen y entran de casa. Mis sobrinos juegan con sus perros. Y yo tengo fe: Padre, estás entre nosotros. Lo sé.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Mi lista de blogs
Archivo del blog
-
►
2009
(90)
- ► septiembre (4)
-
▼
2008
(77)
- ► septiembre (13)
-
▼
agosto
(21)
- Se fossi acqua sarei verticale come la pioggia.
- Cómo describir un dolor en la cabeza, me cuestiono...
- un gran encuentro: Irma Pineda, Jorge Miguel Cocom...
- Una familia de tantasAyer me llamó Paty que andaba...
- El hombre árbolRara enfermedad en IndonesiaEl cono...
- Vacas no pierden su sentido de ubicaciónWashington...
- ¿Soy o me parezco?Una frente rectangular expresa i...
- ¿Acaso hay otra Novela?
- "La luz, desde lejos, se confunde con el paso de u...
- MATILDA BURGOS, PAPANTLA, VERACRUZ 1885
- Genealogía de la locuraAbuelo: Marcos BurgosAbuela...
- Escribir es una insoportable forma de develar secr...
- Caos. Esa es la palabra que define mi habitación. ...
- Tere Hernández-Fresa dice a través del msn:Estoy m...
- Susana escribe un emilio:Amigo, qué pex, dónde te ...
- arts poeticasi uno no se impone la escritura, ésta...
- 8 minutosCuando papá falleció, la tristeza comenzó...
- BienvenidaSe me ocurre que vas a llegar distintano...
- El tiempo no es una línea sino una dimensión, como...
- Sabina(versión corregida)Quien se va, deja algo en...
- Alejandro Santiago me escribeEsa buena Susy, cómo ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario