La luz caía delgada y filosa. A lo lejos, el horizonte era casi de color azul, como el cielo alto, inalcanzable. Más allá, el volcán los esperaba impávido y seguro. Eterno.
Ningún reloj cuenta esto
Cristina Rivera Garza
TIMBRE: LA MÍSTICA EN BICICLETA
Hace 3 semanas
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